Kandinsky y el origen de la abstracción

En pleno siglo XIX, un abogado llamado Vasili Kandinsky vuelve a casa enfadado e impactado tras ver la obra de Monet “Montón de heno” en una exposición. ¿Cómo algo que ni siquiera parece ninguna cosa concreta ha podido gustarle?

El recuerdo del cuadro no le dejará tranquilo hasta que lo deje todo y se dedique por completo a la pintura. Pero sus primeras obras, siempre concretas, dejan al nuevo pintor con mal sabor de boca. No es hasta que, entrando en su estudio una mañana, encuentra algo que le gusta de verdad: ¿quién es el autor de esa obra abstracta que se apoya contra la pared? Es él mismo, y su obra simplemente se haya boca abajo.

Desde ese momento Kandinsky se consagra a la abstracción. A la representación de emociones, vivencias y, sobre todo, sonidos (pues era un magnífico músico) a través de las formas y los colores no concretos. Los niños, por supuesto, han quedad tan impactados con esta historia como Kandinsky por la obra de Monet.

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